sexta-feira, 31 de janeiro de 2014

quarta-feira, 26 de junho de 2013

Ibn Sahl de Sevilla - una mejilla de manzana o una rosa?...



Ibn Sahl de Sevilla (en árabe: أبو إسحاق إبرهيم بن سهل الإسرائيلي الإشبيلي Abu Ishaq Ibrahim Ibn Sahl al-Isra'ili al-Ishbili) (1212-1251) es uno de los grandes poetas andalusíes del siglo XIII.


Nacido en una familia judía en Sevilla, llamó la atención ya en 1127 cuando sugirió añadir una estrofa a un poema de un poeta de reconocido prestigio. A pesar de su herencia hebrea, Ibn Sahl fue un musulmán devoto. Su diwan (antología) es un testimonio de su sentimiento religioso. Aunque criticado por beber vino, la sinceridad de su conversión nunca fue cuestionada. Llegó a tener una gran fama entre los contemporáneos, sobre todo por su capacidad de improvisación, y sus poemas aparecen en Las mil y una noches.

Cuando Sevilla fue tomada por Fernando III de Castilla en 1248, Ibn Sahl marchó a Ceuta, donde se convirtió en el secretario de gobernador almorávide Abu Ali Ibn Khallas. Cuando este envió a su hijo a al-Mustanir I, califa Hafsid de Ifriqiya, decidió enviar a Ibn Sahl con él. La galera en la que viajaban se hundió y todos los pasajeros murieron. Se dice que el gobernador exclamó: "la perla ha vuelto al mar".

La antología de Ibn Sahl contiene ejemplos de la más refinada poesía andalusí, casi exclusivamente de temática amorosa y muwashsahat. A diferencia de Ibn Quzmán o al-Rusafi, su poesía es casi exclusivamente homoerótica, dedicada a un muchacho judío llamado Musa, que parece haber existido realmente. A menudo se interpreta la tensión entre el judaísmo y el islam en Sahl como un juego amoroso, en el que abandona a Musa (Moisés) a favor del muchacho Muhammad (Mahoma). De lenguaje rebuscado y sensual, es bastante concreto hablando de su amado, evitando las imágenes evanescentes.

¿Es un sol con la túnica de púrpura


o una luna ascendiendo sobre una rama de sauce?

¿Muestra unos dientes o son perlas enfiladas?

¿Son ojos lo que tiene o dos leones?

¿Una mejilla de manzana o una rosa

que de los escorpiones guardan dos espadas?


Todo el que me censura por amarlo,


Se maravilla cuando ve mi constancia

He sido fulminado por la luz de Musa,


No puedo permanecer de pie cuando lo veo.

Si la luna viera su rostro, se prosternaría


si el cuarto creciente viera su mejilla,

enrojeceria de verguenza

Soy un enfermo grave, cuya desgracia

ha decretado el poder de la belleza

y que ha muerto de tristeza

antes de redimir sus deudas.

Esperaba que me concedieras tus favores


y me has dado de beber,

con la distancia tu amargura

Por Dios, calma el ardiente amor de mi pecho

dandome a beber tu saliva de miel

La enfermedad de la pasión de mi alma no tiene otra cura que besar los labios rojos de tu bella boca. Por Dios, pregunta por mi sed a tus clientes de perlas y a tu fresca saliva de miel por mi fuego.


¿Qué va a pasar a mi alma, que por tu amor ha perecido, si no te inclinas a oír sus quejas?

Has cortado mis noches con la espada del insomnio hasta tal punto que se han convertido

mirada de tus ojos negros, en un esclavo ladron.

Juro por mi religión que es el amor que siento, y por la alquibla de mi devoción, tu hermoso rostro

que la pasión nace de mis entrañas y si esta enfermedad se adueña de mi cuerpo

prefiero estar enfermo a tener alma.

Cuando me ve el amado esclavizado por su amor, de su poder se da cuenta y coquetea:

bien puedes ser inconstante, porque eres la luna llena y el amado tiene razón si es caprichoso

Cuando llegue la noche, pregunta a tu hermana la luna llena por mi insomnio:

las estrellas, igual que los humanos, saben de mi.

Grito mi queja, bebo mis lágrimas y aspiro el perfume de tu recuerdo fragante.

Con tu imagen en sueños, no está vacío el corazón del triste, pero el sueño,

después de tu partida, amado, ya no es dulce

Soy yo quién siente esta locura de amor: te amo, luna por encima de todos

La tierra viste un manto de verdor y la llovizna esparce aljófar sobre las colinas,

se despiertan las flores, parecen alcanfor, y almizcle penetrante el polvo;

las azucenas saludan a las rosas, boca de perlas que besa una mejilla roja.

El río entre los arriates parece una espada que cuelga de un verde tabalí.

Las aves se levantan, oradores que tienen por tribuna la foresta.

Siento el tonito del color pero es que no se me copiaba bien todo






























quinta-feira, 23 de maio de 2013

terça-feira, 27 de novembro de 2012

sexta-feira, 12 de outubro de 2012

...que la savia es un río que va gritando TIERRA!!!...como el descamisado DON RODRIGO DE TRIANA!!!



"Cuando URABÁ despierte sentirá la mañana
Que cien conquistadores se calzan sus espuelas;
Que la savia es un río que va gritando TIERRA!
Como el descamisado Don RODRIGO de TRIANA.
Cuando Urabá se ajuste su vieja carretera
Sin miedo a que un abismo le decomise el alma,
Entonces sí podremos decir que la Montaña
Rescató la locura de las tres Carabelas.
Y veremos, entonces, que este pueblo de enjalmas
Que nunca vio en sus lares ni moluscos ni algas
Ni un marino tatuado  ni una rede de pescar,
Hablando de corrido, sin parar el palique,
Se traerá en camiones y en costales de fique
Toda sirena joven que se encuentre en la mar"

terça-feira, 29 de maio de 2012

POETA!!!CANTAÓ!!!


Manuel de Soto Loreto (n. Jerez de la Frontera, 5 de diciembre de 1878 - † Sevilla, 22 de julio de 1933), conocido artísticamente como Manuel Torre, cantaor flamenco. Viene siendo considerado como el mejor cantaor de flamenco de todo el primer tercio del siglo XX, y que con su figura comienza la historia del Cante Gitano. Su formación se llevó a cabo siguiendo la estela de los grandes seguillideros de Jerez, todos ellos gitanos al igual que él, aprendiendo de grandes maestros como Manuel Molina, Enrique el Mellizo o Joaquín la Serna, su tío. Supo interpretar con maestría todos los palos del cante, aunque fue en las seguidillas donde consiguió algunas de sus cotas más altas de interpretación, plenas de grandeza y de pasión. También destacó en el cante de saetas, revestidas de un eco profundo y hondo y llenas de matices personales, de tal manera que su forma de cantarla marcó un antes y un después en las coplas cantadas de Semana Santa. Es memorable su saeta cantada en una mañana de Viernes Santo al paso de la Sentencia en la plaza de la Encarnación de Sevilla, cuando Manuel Torre aflora su arte y con su voz densa le dedica lo que ha quedado en las crónicas como la mejor saeta cantada en la ciudad: al terminar su último quejío, la gente que vivió aquello con la emoción contenida no vitoreó ni aplaudió; en un gesto espontáneo fueron sacando y agitando cientos de pañuelos blancos que llenaron la plaza para pedir una nueva saeta. Manuel Torre falleció de tuberculosis pulmonar en Sevilla.

La Solea y la Seguiriya


de luto las dos están,

a la muerte de Manuel Torre,

que puso estos dos estilos

en un gran pedestal,

Jerez de la Frontera fue su cuna

y llorando también esta

porque murió su gitano

que mejor cantaba por Solea,

la Seguiriyas le llama a voces,

donde esta Manuel Torre,

que ya no, no me quiere cantar,

por eso yo quiero en la memoria,

de este gran cantaor,

siempre poder recordar,

todos los cantes

desde el más chico

Hasta el más grande.


sexta-feira, 23 de março de 2012

A LA POESÍA!...paseo por el Betis!!! TULA, GRACIAS...y al árbol de Guernica!!!




Nació en la antigua Santa María de Puerto Príncipe, entonces colonia española, hoy Camagüey, Cuba el 23 de marzo de 1814. Sus antepasados provenían de las Islas Canarias. Pasó su niñez en su ciudad natal y residió en Cuba hasta 1836. En este año parte con su familia hacia España.

En este viaje compuso una de sus más conocidos versos, «Al partir». Antes de llegar a España recorrió con su familia algunas ciudades del sur de Francia especialmente Burdeos donde vivieron por algún tiempo. Finalmente en España se establecieron en La Coruña. De La Coruña pasó a Sevilla y publicó versos en varios periódicos bajo el seudónimo de La Peregrina que le granjearon una gran reputación. Es en esta ciudad donde en 1839 conoce al que será el gran amor de su vida Ignacio de Cepeda y Alcalde joven estudiante de Leyes con el que vive una atormentada relación amorosa, nunca correspondida de la manera apasionada que ella le exige, pero que le dejará indeleble huella. Para él escribió una autobiografía y gran cantidad de cartas que publicadas a la muerte de su destinatario muestran los sentimientos más íntimos de la escritora.

¡Oh, tú del alto cielo
Precioso don al hombre concedido!
¡Tú de mis penas íntimo consuelo.
De mis placeres manantial querido!
¡Alma del orbe, ardiente poesía,
Dicta el acento de la lira mía!

Díctalo, sí, que enciende
Tu amor mi seno, y sin cesar ansio
La poderosa voz -que espacios hiende-
Para aclamar tu excelso poderío;
Y en la naturaleza augusta y bella
Buscar, seguir y señalar tu huella.

Mil veces desgraciado
Quien -al fulgor de tu hermosura ciego-
En su alma inerte y corazón helado
No abriga un rayo de tu dulce fuego;
¡Que es el mundo sin ti, templo vacío,
Cielo sin claridad, cadáver frío!

Mas yo doquier te miro;
Doquier el alma, estremecida, siente
Tu influjo inspirador. El grave giro
De la pálida luna, el refulgente
Curso del sol, la tarde, la alborada...
Todo me habla de ti con voz callada.

En cuanto ama y admira
Te halla mi mente. Si huracán violento
Zumba, y levanta el mar, bramando de ira;
Si con rumor responde soñoliento
Plácido arroyo al aura que suspira...
Tú alargas para mí cada sonido
Y me explicas su místico sentido.

Al férvido verano,
A la apacible y dulce primavera.
Al grave otoño y al invierno cano,
Embellece tu mano lisonjera;
Que alcanzan, si los pintan tus colores,
Calor el hielo, eternidad las flores.

¿Qué a tu dominio inmenso
No sujetó el Señor? En cuanto existe
Hallar tu ley y tus misterios pienso;
El universo tu ropaje viste,
Y en su conjunto armónico demuestra
Que tú guiaste la hacedora diestra.

¡Hablas! ¡Todo renace!
Tu creadora voz los yermos puebla;
Espacios no hay que tu poder enlace;
Y rasgando del tiempo la tiniebla,
De lo pasado al descubrir ruinas,
Con tu mágica luz las iluminas.

Por tu acento apremiados,
Levántanse del fondo del olvido,
Ante tu tribunal, siglos pasados;
Y el fallo que pronuncias -transmitido
Por una y otra edad en rasgos de oro-
Eterniza su gloria o su desdoro.

Tu genio independiente
Rompe las sombras del error grosero;
La verdad preconiza; de su frente
Vela con flores el rigor severo,
Dándole al pueblo, en bellas creaciones,
De saber y virtud santas lecciones.

Tu espíritu sublime
Ennoblece la lid; tu épica trompa
Brillo eternal en el laurel imprime;
Al triunfo presta inusitada pompa;
Y los ilustres hechos que proclama
Fatiga son del eco de la fama.

Mas si entre gayas flores
A la beldad consagras tus acentos;
Si retratas los tímidos amores;
Si enalteces sus rápidos concentos;
A despecho del tiempo, en tus anales.
Beldad, placer y amor son inmortales.

Así en el mundo suenan
Del amante Petrarca los gemidos;
Los siglos con sus cantos se enajenan.
Y unos tras otros -de su amor movidos-
Van de Valclusa a demandar al aura
El dulce nombre de la dulce Laura.

¡Oh! No orgullosa aspiro
A conquistar el lauro refulgente
Que humilde acato y entusiasta admiro
De tan gran vate en la inspirada
frente. Ni ambicionan mis labios juveniles
El clarín sacro del cantor de Aquiles.

No tan ilustres huellas
Seguir es dado a mi insegura planta...
Mas -abrasada al fuego que destellas-,
¡Oh genio bienhechor!, a tu ara santa
Mi pobre ofrenda estremecida elevo,
Y una sonrisa a demandar me atrevo.

Cuando las frescas galas
De mi lozana juventud se lleve
El veloz tiempo en sus potentes alas,
Y huyan mis dichas como el humo leve.
Serás aún mi sueño lisonjero,
Y veré hermoso tu favor primero.

Dame que pueda entonces
¡Virgen de paz, sublime poesía!
No transmitir en mármoles ni en bronce
Con rasgos tuyos la memoria mía;
Sólo arrullar, cantando mis pesares,
A la sombra feliz de tus altares.


VIVA TRIANA! VIVAN LOS TRIANEROS...LOS DE TRIANA!!!